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Se llega en autobus a la histórica plaza del Gesú. Visita de la iglesia de S.Chiara en estilo gótico-provenzal cuya construción se remonta al Trescientos por voluntad de Roberto de Anjoú y que, con el anexo Monasterio de las Clarisas, fue una de las mayores fábricas religiosas del Medioevo a Nápoles.
En el interior de la iglesia se encuentran espléndidos sepulcros monumentales de los Anjevines que testimonian la venida en Nápoles de Tino di Camaino, uno de los mejores escultores del '300.
Detrás del altar principal está ubicado el sepulcro de Roberto de Anjoú, rey de Nápoles.
En la iglesia de S. Chiara la ligereza de los elementos góticos se funde con la solidez del estilo románico que es evidente en los arcos de las capillas laterales y en la cubierta de serchas.
De notable importancia es la capilla de los Borbónes, donde están sepultados algunos miembros de la dinastía española.
La iglesia fue destruida por los bombardeos americanos durante la segunda guerra mundial, pero una sabia reconstrucción que tuvo lugar a principio de los años '50, ha donado a la iglesia su original esplendor.
La visita sigue en el Claustro Maiolicato dentro del complejo del convento. La reestructuracción del Claustro tuvo lugar en 1740 por Antonio Domenico Vaccaro, y que reviste los bancos y las columnas con mayólicas caracterizadas por vivaces colores mediterráneos haciendo de este lugar una obra maestra única del arte rococó en Italia.
Dentro del Claustro están visibles un bonito pesebre napolitáno del siglo XVIII también y el pequeño Museo de la Opera de Santa Chiara, en el interior del cual se pueden admirar los restos de un conjunto termal de época romana.
Se sigue adelante con la visita de la iglesia del Gesú, que representa uno de los ejemplos de arquitectura barroca más bellos de la ciudad. La planta es de cruz griega, el techado completamente pintado y las paredes recubiertas por estucos y taraceas de marmos polícromos.
Se continua el paseo por la calle B.Croce, llamada Spaccanapoli, para alcanzar la Plaza S.Domenico Maggiore, que toma su nombre de la iglesia dominicana que allí se asoma y en el centro de la cual se encuentra la aguja de S. Domenico erigida en el siglo XVII.
Desde la Plazuelita Nilo, así llamada porqué en aquel lugar fue hallada una estatua en mármol que representaba el río Nilo y que es una prueba de la presencia de comerciantes llegados desde Alexandria de Egipto durante la época romana, se continua a lo largo de la Spaccanapoli para alcanzar la calle S. Gregorio Armeno mejor conocida la “calle de los pesebres”, donde se encuentran los talleres artesanos que mantienen viva en la ciudad la antigua tradición del pesebre, que tuvo su época de más fama en el 1700.
Tiempo libre, regreso a la Plaza del Gesú.
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