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La isla, con una superficie de 11 Km cuadrados, y con una población de 13000 habitantes alrededor, es la segunda por tamaño en la bahía de Nápoles.

Es la única isla que no tiene origenes volcánicos y su distancia de la Peninsula Sorrentina es solo de 5 Km, y de esta última la isla puede ser considerada una prolongación geológica,.

La isla surge de un profundo mar, es toda montuosa, y tiene costas altas esculpidas por grutas, antros y escollos con formas fantásticas.

Desde un punto de vista administrativo, la isla está dividida en los municipios de Anacapri, que se encuentra en la cumbre rocosa más alta de la isla, el Monte Solaro (589 metros de altura) y el municipio de Capri del cual hace parte el principal y único puerto de atraque de la isla, la población de Marina Grande.

La isla estaba poblada ya en el Paleolítico, cuando todavía hacía parte de la Peninsula Sorrentina y no era una isla.

El nombre de Capri se remonta a un topónimo paleolítico que significaba “isla de las cabras selvaticas” y se volvió muy famosa durante el periodo romano porque el emperador Tiberio allí se estableció e hizo construir, según la tradición, 12 villas imperiales, de las cuales solo tres hoy en día tienen ruinas. Es posible visitar las ruinas de la Villa Jovis, que fue edificada arriba del Monte Tiberio, y desde la cual se puede gozar de un mirador espléndido.

La flora de esta isla es muy rica, e incluye unas 850 especies vegetales, aúnque la isla no tenga sus propios manantiales de agua.

Desde Anacapri se alcanza, a través de una telesilla, la cumbre del monte Solaro, y paseando por las callejuelas típicas del pueblo se alcanza la casa museo de Axel Munthe, y a la Villa de S. Michele que es, sin lugar a duda, uno de los ejemplos de arquitectura “moresca” entre los más bellos de la región.

En el pueblo de Capri, cruzando la Piazzetta, la plazuelita que representa el corazón de la movida de la isla, se alcánzan los Jardines de Augusto, un pequeño parque desde donde se goza una estupenda vista hacia los Faraglioni.

Alrededor de la isla de Capri hay más de 65 grutas, la más famosa entre ellas es la Gruta Azúl; y la visita de la isla no sería completa sin haber disfrutado de un minicrucero para admirar las matices de color del mar que rodea la isla, que varía de un verde esmeralda hasta el azúl muy intenso.