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Pompeya, sin ninguna duda, puede ser definido como el lugar de excavaciónes arqueológicas más significativo y famoso del mundo.
Entre el 24 y el 25 de agosto del 79 a. C. la ciudad fue borrada totalmente por la violentisima erupción del volcán Vesuvio. Las calles, los monumentos, las casas con los jardínes, y sus habitantes no preparados a aquel momento, fueron sepultados, “sellados” debajo de cinco/seis metros de cenizas.
Las excavaciónes del sitio, empezadas durante el reino de Carlos de Borbón en 1748, han continuado de manera casi ininterrumpida durante más de 250 años, aunque, considerando la extensión del lugar, la calidad y la cantidad de los hallazgos, las investigaciones nunca se pueden considerar finalizadas.
La ciudad fue fundada encima de una meseta de unos 30 metros de altura en el VII a. C. por parte de poblaciónes locales ( Osci ), pero subió muchísimo las influencias de los Griegos y de Cuma y de los Etruscos de Capua, hasta cuando fue conquistada por los Samnítas. Será declarada una colonia romana solo en el 80 a. C.
En el 62 a. C. la ciudad sufrió un fuerte terremoto que la dañó mucho; de hecho al momento de la erupción que la sepultó, estában todavía reformando los edificios afectados.
Las excavaciónes cubren una superficie de 66 hectáreas y permiten al visitador de seguir las evoluciones de la ciudad desde la fase itálica hasta la fase romana desde el IV siglo a. C., y de sumergirse en la vida cotidiana de aquélla que tuvo que ser una de las ciudades más ricas y de quedar fascinado por las técnicas de construcción de las casas y de los frescos todavía visibles en sus internos.
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