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En 1752 viene colocada la primera piedra para la construcción de uno de los Palacios más imponentes de toda Europa.
Edificado lejos de las costas partenopeas en la fértil llanura casertana, el proyecto del Palacio fue dibujado por Luigi Vanvitelli, por voluntad de Carlos de Borbón, y se extiende sobre una superficie de 44000 metros cuadrados y cuenta con más de 1200 habitaciones.
La majestuosidad de los internos, la rica pinacoteca, la suntuosidad de las decoraciones, permiten al visitador de sumergirse en la atmósfera de la Corte Napolitana de 1700.
El Palacio está rodeado por un parque enorme, y para alimentar las fuentes bellísimas que lo decoran, obras de varios escultores que representan motivos mitológicos, fue expresamente planeado un acueducto inaugurado en 1762.
En 1782 empezaron los trabajos del jardín a la inglesa construido y financiado por la reina Maria Carolina, y presenta, en sus arquitecturas romanticas, el estilo de Luigi Vanvitelli; y de un Criptoportico, un ninfeo simulado, cuyas estatuas provenían en parte de las excavaciónes de Pompeya. En el jardín fueron ubicadas muchas plantas exóticas.
El Palacio Real de caserta y el Parque que lo rodea son iguales, o quizás superan, en belleza y majestuosidad, el Palacio francés de Versailles.
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