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Nápoles es capital de la región Campania, tiene un millión de habitantes, es la tercera ciudad italiana y la primera en todo el Sur de Italia, se asoma al mar con una bahía que se encuentra en el medio entre la peninsula Sorrentina y los Campi Flegrei.
Toda su provincia se extiende en un territorio donde viven más de tres milliónes de habitantes, y donde hay la densidad de población más alta de Italia ( 2576 unidades por Km² ). El puerto de la ciudad, es, por lo que se refiere a mercancías y movimiento de pasajeros, es más importante del Sur de Italia.
Nápoles representó la meta preferida para los viajeros del Grand Tour, debido a la oferta del patrimonio histórico – artístico y a la belleza pintoresca de la ciudad que se encuentra dentro de un escenario entre los más encantadores de toda Europa.
Las áreas urbanas donde están concentrados los monumentos más importantes e interesantes de la ciudad son cinco. La primera es aquella donde están ubicadas la Plaza del Municipio (Ayuntamiento) y del Plebiscito con el Castillo Nuevo ( fundado en 1279 y reconstruido en 1443 ), el Teatro San Carlo del siglo XVIII, el Palacio Real, de los primeros años de 1600 y más tarde ampliado, y la alegre calle Toledo. La segunda es aquella de los antiguos trazados ( los decumános ) que cruzan la ciudad con la implantación griego – romana, y con iglesias muy bonitas y famosas: Sant’ Anna de los Lombardos, o Monteoliveto, fundada en 1411; la iglesia del Gesú Nuovo de 1584 – 1597; Santa Chiara de fundación gótica (1310 ), con el claustro de las Clarisas del siglo XVIII; San Domenico Maggiore construido entre 1283 – 1324; San Gregorio Armeno del siglo XVI y con la fachada del '700; la Catedral ( Duomo ), cuya fundación se remonta al 1200 – 1300 y que contiene la famosa capilla de San Gennaro ( 1608 – 1637 ), San Giovanni a Carbonara, del siglo XV; y Santa Maria Donnaregina ( del siglo XIII – XIV pero retomada en el siglo XVII ).
La tercera área es donde, en diferentes niveles, se encuentran dos museos de extraordinaria importancia: el Museo Arqueológico y aquél montado en el Palacio Real de Capodimonte que fue construido en el siglo XVIII.
La cuarta zona es aquélla que corresponde a la colina del Vomero, con el Castillo de Sant’Elmo (del siglo XVI ), y el Museo de San Martino que está ubicado en la homónima cartuja ( construida entre el siglo XIV y XVII ). Quinta zona es aquélla formada por la parte que se asoma al mar hacia sur-oeste, con el famoso barrio de Santa Lucia, el antiguo Castel dell’Ovo (rehecho en los siglos XVII – XVIII ) y la señoral Riviera di Chiaia ( que es paralela a la Via Carcciolo ) y los barrios de Mergellina, Posillipo y Marechiaro, imortalizadas por los paisajistas en los siglos XVIII y XIX.
La mítica Parthenope y la más documentada Neapolis, ambas fundadas ( en el VII y en el V siglo a. C. ), por los habitantes de Cuma, se fundieron en una única ciudad que, también después la conquista de la Campania – acabada entre final del siglo IV y principios del siglo III, se quedó griega en sus costumbres y en su cultura. Durante la época imperial, cuando la ciudad estaba ubicada en el medio de una faja en la costa con viviendas patricias, acabó siendo parte de los dominios bizantinos ( sobretodo a partir del siglo IV ) y fue una importante estación de mercancías, pero siempre con gobiernos de tipo ducal – episcopal ( desde el siglo VIII ), así que dotada de amplias autonomías.
En 1139 la ciudad fue conquistada por Ruggiero II y fue unida al grande reino normando de Sicilia, con el cual pasó en 1994 bajo la dominación de los Suavios, cuyo rey fue antes Enrico VI y luego Fererico II, éste último fundó en 1224 la universidad que todavía hoy en dia lleva su nombre. Mas tarde llegó la conquista por parte de los Anjevines, en 1266, que significó por Nápoles la elección a capital del reino y de todo el Sur. El prestigio de la ciudad fue aumentando con la dominación de los Aragoneses, que en 1442 quitaron a los Anjoú – Durazzo el Reino de Nápoles y lo gobiernaron hasta 1503 cuando, a causa de las guerras franco- españolas, fue reducido a un virreynado de España.
La larga temporada de los virreyes españoles ( cuyo personaje más eminente fue don Pedro de Toledo, que reinó desde 1532 hasta 1553 ), agravó las condiciones sociales de Nápoles, dando origen al fenómeno de exceso de muchedumbre hasta provocar eventos dramáticos, además tuvo lugar en 1631 la erupción del volcán Vesuvio, la insurrección en 1647 guiada por Masaniello, la peste y el terremoto de 1656, éste último provocó así tantas demoliciones y especulaciónes que Carlo Celano escribió, en 1692, que los arquitectos en aquel tiempo hicieron más daños que el mismo terremoto. La ciudad fue ocupada por los Austrias en 1707 ( durante las guerras de Succesión española ), y en 1734 Nápoles fue asignada a Carlos de Borbón, el primer soberano de una dinastía que, temporalmente echada antes de la república partenopea de 1799, y luego con los reinados de Giuseppe Bonaparte y Gioacchino Murat ( 1806-1815 ), acabó definitivamente de reinar en Nápoles con la llegada de Garibaldi en 1860.
La situación de la ciudad resultó ser muy contradictoria a partir del Reino de Italia: por un lado la pestilencia del colera de 1884, y el agravamiento de los problemas socio – económicos heredados desde el pasado, los bombardeos aéreos de 1943 y en fin, el terremoto de 1980; pero por otro lado hay continuos signos de vitalidad y de renacimiento para volver a ser la “grande, luminosa y amable ciudad “de la cual habló Giovambattista Vico.
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